Sentido Crítico

[…] Hablamos con frecuencia de la capacidad crítica del ser humano. Y es verdad. Pero no es menos cierto que en muchísimas ocasiones somos críticos con lo que “no nos va” y nos arrojamos en las manos de planteamientos de moda entre los grupos afines que nos encontramos: cuando nos interesa, hacemos gala de una ausencia de sentido crítico verdaderamente llamativa.
 
El sentido crítico es necesario para la conducción de la propia vida. Es la expresión madura de la cualidad humana de ser principio de las propias acciones, la actitud de no diluirse en la masa y de cultivar el propio ser personal, único e irrepetible. Parece que los animales tienen su principio de operaciones en el medio que les rodea, los humanos actuamos desde dentro: adaptamos el ambiente a nosotros, así que si dejamos que sea el ambiente el principio de nuestras acciones... la distancia entre los animales y nosotros...
 
También el sentido crítico es la expresión madura de la inteligencia y la voluntad libre: la que es capaz de aceptar las penas que hay que pasar para conseguir lo que vale la pena, ¿o la libertad es hacer lo que me da la gana?
 
El hombre es dueño de su propia vida: (si es capaz...) Si tiene una voluntad con la que pueda dominar las propias acciones: (no hago el bien que quiero sino más bien el mal que no quiero). Si sabe dirigir la vida, si es capaz de vivirse, y no es “vivido” por las circunstancias y por los demás (podemos hacer las cosas a tontas y a locas, pero también podemos hacerlas pensando antes...). Si es capaz de tener un proyecto vital propio, pensado y propio del hombre... y está comprometido en sacarlo adelante.
 
Sentido crítico es ser persona de criterio: conocer las normas que aseguran el camino de la razón hacia la verdad y ponderar con arreglo a ellas las deliberaciones y las decisiones. (El sentimiento es el ‘color del cristal’ con que se mira... y nos engañamos con una facilidad...) […]

por Francisco Burruezo